vestuario de cine, publicidad y foto / cinema advertising and photo wardrobe/my work: www.martamurillo.com

miércoles, 6 de noviembre de 2013

De qué están hechos los niños?


Cuando me enteré de que estaba embarazada, a parte de morirme de miedo, empecé a leer un libro. Un libro sobre la lactancia, uno solo, me lo regalaron, porque entre toda la información que te da la gente y todo lo que oyes, y la saturación de comentarios, llegó un punto en que decidí que lo mejor era pasar de todo, pero sobre todo de toda la teoría, libros y blogs...fuera! me dije, no quiero saber nada, no quiero saber cómo son los niños de los libros ni qué hace una madre en este caso y en el otro, porque el mejor consejo que me dieron fue:  guíate por tu instinto, por lo que te diga tu corazón, que parece ser sensato. Así que decidí ser una madre ajena a todo lo que se habla y a todas las teorías, a todas las formas de educar, no quiero saber absolutamente nada de Waldorf ni Estivil, no quiero saber si esta conducta es normal o no, no quiero encontrar enfermedades que no me hubiese planteado si hubiese leído más, no quiero saber lo que es lo "normal" o no cada mes. Evidentemente es imposible, pues siempre te cuentan y soy persona de escuchar, incluso los médicos te preguntan qué hace y qué no. Por supuesto me preocupa que la fontanela no se cierre y que tarde tanto en caminar, que pase tanto dolor con la dentición...pero todo llega. Lea camina, no es muy ducha haciéndolo y de hecho se tropieza bastante, pero lo achaco a la falta de costumbre. Le doy más vueltas? no, o por lo menos lo intento.
Lea no está escrita en ningún libro.
Últimamente me encuentro con muchas madres que encuentran "transtornos de conducta" en sus hijos, como hiperactividad o nerviosismo, pero viéndolos un poco por encima yo pienso que son solo niños y que por supuesto necesitan gastar toda la energía que la edad les da, que la dosifican de una manera u otra. Seguramente nosotras también queríamos subir a lo más alto del columpio cuando teníamos su edad...también corríamos y nos poníamos muy nerviosas cuando veíamos algo que nos gustaba, gritando o quedándote sin aire, si no hablas, es tu forma de expresarte.Solo que no nos acordamos. Una vez yo me escapé para buscar amapolas en el campo siendo muy pequeña, y corria sin parar hacia los columpios y me acuerdo subiendo y bajando y tirando todos los cojines del sofá al suelo y gritando bien fuerte cuando algo me gustaba, estirando los tendones del cuello como si fuese una tortuga. Sudando mientras mi hermano y yo nos "peleábamos" y la cama era un barco y teníamos que conseguir no caernos al suelo, durante horas. De hecho no sería lo raro estar sentado en el sofá todo el día sin jugar, sin saltar encima? no emocionarse hasta quedarse sin aire?  Eso si que no es propio de un niño. Porque los niños están hechos de chocolatinas y caramelos en la cabeza, que les dan energía para imaginar, ardillas en el corazón, que les hacen trepar, manos en las caderas que les dan fuerza para correr y muñecas en las rodillas que les impulsan en los columpios, bien arriba, hasta tocar el cielo.
Porque a veces el problema es nuestro, que perdemos la paciencia, y lo reflejamos en ellos. Sin maldad, inconscientemente, porque el agotamiento obstruye. 

ilustraciones de http://www.yazmeanie.com/

No hay comentarios:

Publicar un comentario